La montaña mágica que nos atrapa

La montaña mágica que nos atrapa

La montaña tiene algo que a sus visitantes y senderistas les seduce. Contempla con deleite y entusiasmo sus bosques, prados, y a lo lejos la cima que la corona con orgullo y satisfacción.

La montaña es mágica.

Le encanta pasear por las montañas, indagar por sus senderos, incluso lograr una cima aunque hayan allí 500 personas haciendo lo mismo.

La montaña transmite, está ahí. impasible, inamovible. Nosotros no paramos de transitar sus senderos, mientras ella nos observa.

Está en busca de la montaña más alta del mundo pero no sabe lo que quiere en su día a día. Pero en ese momento sólo tiene una meta, que es alcanzar la cima. Es curioso.


"No te avergüences de pedir ayuda. No significa que eres débil; Significa que eres sabio".

Anónimo




Va ascendiendo y a lo lejos va quedando más pequeño el pueblo del que ha partido esta mañana temprano.

Un espíritu casi mágico envuelve su recorrido, se siente atrapado por cada paso que da. Las fuerzas van minvando, el terreno se hace cada vez pedregoso. Pero sigue.

Su decisión es firme «Quiere seguir caminando, pero ¿Qué será de su vida mañana? tendrá que volver a teletrabajar desde casa mañana, pero no le apetece, le falta energía, frescura».

¿Hay algo de mágico en despertarse cada día a las 8 de la mañana y volver a trabajar desde el salón de su casa un día más?

Siente que esta montaña es mágica.

Sí desea con toda la voluntad del mundo llegar ahora, como sea, a la cima que salvaguarda este precioso y mágico valle, eso sí. Sólo le queda un par de kilómetros y la magia de la montaña, finalmente, le atrapará para siempre.

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