Escribiendo desde el alma

Escribiendo desde el alma

Cada mañana, a eso de las 7:30, se tenía que levantar para ir a trabajar, pero no a la oficina ubicada en el centro ciudad, si no en el mismo despacho de su hogar.

Una pandemia terrible hizo acto de presencia en la vida de todos y el toque de queda lo redujeron a las 8 de la tarde. Todos los bares y restaurantes cerrados desde hace una década todas las noches. El teletrabajo se tornó obligatorio.

 Él no podía con su alma ya, la ausencia de vida social, de interacción natural con otras personas, le creaban como una especie de malestar terrible a pesar de abrazar con mucho cariño la soledad.

La solitud formaba parte de su carácter. Esto le relajaba, sobre todo cuando se sentaba en su cojín de meditación, pero las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno le producían mucho malestar en su fuero interno.

“¿Pero para qué carajo trajeron entonces las vacunas a este país? ¿Por qué seguimos entonces con las limitaciones de movimiento y las restricciones de nuestros derechos para frenar esta dichosa pandemia?” – Se lo preguntaba cada mañana, mientras el aroma del café impregnaba el ambiente de su hogar-

No tenía la libertad que tenía antes, había que quedarse en casa, pero sabía que tenía que enfrentarse a ella de alguna manera.

Hacía una ojeada a las herramientas que tenía a su alrededor y como quien no quiere la cosa, empezó a escribir sin parar, hasta tal punto, que empezó a sentirse un poco mejor. Y desde ese mismo instante, se produjo el “click”.

La maldición del estilo

No entendía porque tenía que buscar la perfección en el estilo mientras escribía, ni tampoco lograba comprender su descontento cuando hilvanaba frases e ideas en la hoja de papel.

Nunca estaba conforme con sus escritos, esto le venía sucediendo desde hace tiempo; Era su deseo aspirar a escribir y a publicar una novela de ciencia de ficción algún día, donde un ciudadano normal acababa de encontrar una fórmula mágica para acabar con las injusticias y la desigualdad social.

¿Es su fórmula mágica entonces escribir siempre que lo necesitase su alma triste y llena de dolor, en lugar de escribir la novela perfecta de fantasía jamás publicada?

¿Lograría así acabar con la tristeza, la infelicidad, las miserias, el dolor y ayudar a la sociedad a sentirse un poco mejor con ellos mismos?

Eran preguntas que quizás no se podía responder a él mismo pero sí sentía un nuevo impulso en su mano, natural, a la hora de escribir.

El fin que se pregonaba a los cuatro vientos, hoy, estaba un poco más lejos.

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