Escribir es una droga adictiva

Escribir es una droga adictiva

Hay días en los que mandaría todo a la mierda, siempre hay jornadas de ese tipo, y quién diga que no, miente descaradamente.

Últimamente, cada vez que finaliza su jornada laboral le entra un sopor y una tristeza difíciles de gestionar, es como si estuviera en un bucle diario de hacer cada día lo mismo, sentirse vacío … se va el sol, viene la noche … Empezar a hacer ejercicios rutinarios de respiración o salir a correr 2 o 3 veces por semana; Pero por más que realice cosas o diversas actividades, siempre le vienen pensamientos de todo tipo.

Pensamientos que pueden ser muy adicitivos pero que si los escribe y los expresa manera regular, la cosa puede cambiar.

En su interior siente que escribiría de tantas cosas a la vez, que sería imposible digerirlo todo . Es como si fuera a perder la cabeza en cualquier momento.

“¿Por qué siente esa tristeza y aburrimiento muchas veces?”, rumiaba.

De verdad que no pararía de escribir sin ton ni son de lo que siente por dentro. Como una droga difícil de dejar, así siente el escribir.

Nostalgia, tristeza, rabia, melancolía de tiempos que vivió en el pasado como idílicos, digamos que para él lo fueron, hasta tal punto, que el presente se le hace enorme.

«La rotura de ese vínculo que parecía indestructible, hecho añicos, debo seguir escribiendo, de momento no hay otra salida, si es que en algún momento la hubo.»

A veces piensa qué es lo que hizo mal … ¿Así es la vida? Sí, posiblemente … pero cuesta salir de ese bucle … son muchas cosas. El día cualquiera se le repite con demasiada frecuencia y encima está enganchado a una droga mientras está escribiendo.

Le dicen que tienen que seguir adelante, no hay otra, «vamos», pero de momento sólo hace que seguir hacia delante mientras escribe.

Seguramente en su fuero interno está empezando a sentir que escribir es una droga.

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